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lunes, 5 de septiembre de 2016

Tras veinte años...



Tras veinte años transcurridos,…
… en mi interior ya no queda nada más que tú,…
… y la adoración a mis aciertos cometidos.

Tras veinte años soñando…
… tenía ganas ya de pasar el resto de mi vida contigo,
… sin despertares que rompieran el amor que te he estado guardando.

Tras veinte años vividos ya apenas quiero…
… que tu alma permanezca pegada a la mía,…
… que nuestros corazones latan al unísono,…
… que nuestros sentidos cumplan todos sus deseos.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Esta entrada NO trata sobre el amor...

Aunque parezca lo contrario, y a pesar de que en algunas de las noventa y cuatro entradas de este blog escribo sobre el amor, en realidad apenas he garabateado sobre él.

Apenas he esbozado nada sobre el verdadero… AMOR

Quizás sea porque se trata de una de las sensaciones más contradictorias que por mí haya bullido. Quizás sea porque me dé miedo. Quizás porque no lo he conocido en realidad, y en profundidad.

Y entonces, para mi cuasi frustración, intento definirlo con cada una de estas entradas del blog como algo real, condimentando esta intentona con mis propias vivencias que prueban hacer del AMOR algo existente, palpable,…

Otras veces, con una simple lectura, plagio los sentimientos de alguien que en algún momento creyó reconocerlo, de muchos que han vivido durante un tiempo esas sensaciones mágicas.

Pero con el tiempo me doy cuenta de que únicamente atisbo a conocer tan solo algunos retazos. También de que no puedo redescubrir lo que nadie ha descubierto en su totalidad todavía.

Y he llegado a una conclusión: apenas soy alguien para enfrentarme al poder del AMOR.

Tan grande es este poder que jamás he podido evitar que haya venido o que se haya ido cuando a él le ha dado la real gana, pues he amado y desamado sin apenas coherencia, y cuando era, o no, de mi conveniencia.

Muchas veces he tratado de impedir su entrada, o de retenerlo, cerrando a cal y canto todas las puertas y ventanas. Pero él siempre ha sido capaz de entrar o salir por cualquier resquicio.

Esta entrada SÍ versa sobre el AMOR, y sobre que no quiero perder la esperanza de volver a encontrarlo, para pedirle de rodillas que, si es benevolente, se quede a mi lado el tiempo necesario para considerar que mi vida no es una decepción.
Y poder creer entonces que estar viviendo ha merecido la pena.


martes, 2 de octubre de 2012

Cerrado, por reformas en el interior...

En la vida hay un instante en que sé  perfectamente que ha llegado el momento de recomponer mi edificio interno, sobre todo cuando éste se ha removido desde los cimientos hasta el tejado; cuando comienzo a cuestionar mis conductas, mis pautas y mis principios básicos; cuando empiezo a cuestionármelo todo.

Y es ahora o nunca.
Ahora,…
… o nada será como antes,…
… o para que casi nada sea como antes.
Y mi momento es éste.

Me refugiaré en la soledad y en el silencio, en los únicos lugares donde no tengo que ser fuerte, optimista y feliz, donde no tengo que esforzarme en ser lo que los demás creen que debo ser.

Conviviré con mi Ángel de la Guarda,…
… que siempre me cuida,…
… que puntualmente es mi faro en las tormentas,…
… que oportunamente llena todos mis espacios de luz.

Coexistiré conmigo mismo, y seré consciente de que no puedo estar perdido si sé…
… quién soy; a dónde voy; y con quién, o con quién no, voy a ir a alguna parte,…
… que la vida está llena de lecciones valiosas, y que no todas ellas son agradables,…
… que el sol sigue a la luna y va creando un día tras otro,…
… que el tiempo pasa, el mundo gira, y yo giro con él.

 No mendigaré que me concedan tiempo, que me presten atención, que me regalen unas migajas de cariño y que me dediquen  un “Te quiero”; a quién quizás no quiera conceder, prestar, regalar  y dedicar.

 Y al final, aunque seré conocedor de que no puedo volver a ningún principio, afortunadamente seré consciente de que puedo empezar de nuevo.

 Y empezar de nuevo supondrá…
… abrirme paso a través del miedo,…
… avanzar siempre, creyendo que puedo ganar,…
… asumir los riesgos de ganarlo todo,… o perderlo todo,…
… lanzarme sin temer las consecuencias,…
... no dejar que mis sueños se desvanezcan sin intentar realizarlos,…
… no permitir que mis deseos se pierdan sin materializarse,…
… hacer finita la distancia que separa mi alma y mi corazón de otras almas y otros corazones.


jueves, 20 de septiembre de 2012

Principio... ... & ... Final...

Mil rutas se apartan del fin elegido,
pero hay una que llega a él.



Existe una humilde palabra que a muchos, muchas veces, les cuesta un montón sentirla,…

Esta palabra fue la alentadora de que durante un tiempo…
Esta palabra es la causante de que aun hoy…
… mi alma quisiera fundirse con la tuya,…
… te ame, te desee y te quiera sin medida,…
… mi corazón hiciera denodados esfuerzos por latir al unísono con el tuyo,…
… te piense incluso dormido,...
… mis sentidos ardieran consumidos por el fuego de un millón de soles, al entrar en contacto con los tuyos,…
… te sueñe incluso despierto.

Esta palabra fue mi principio,…
… y la llave para abrir todas mis cerraduras.

Esta palabra es…
¡¡¡GRACIAS!!!


Existe una humilde palabra que a otros muchos, otras muchas veces, les cuesta una enormidad pronunciarla…

Esta palabra es la responsable de que hoy tenga fuerzas para necesitar…
… ¡ABANDONAR!
… no volver a oírte.
… dejar de amarte.
… dejar de desearte.
… dejar de necesitarte.
… no volver a verte.
… dejar de quererte.
… dejar de soñarte.
… dejar de saber de ti.
¡OLVIDARTE!

Esta palabra es mi final,...
… y éste final es mi camino.

Esta palabra es,…
… ¡de nuevo!,…
¡¡¡GRACIAS!!!


lunes, 1 de noviembre de 2010

Aprendiendo,... en soledad.

Continúa siendo la SOLEDAD mi fiel e inseparable compañera.

Es en este estado como debo de afrontar, al menos de momento, todos y cada uno de los retos personales que la vida me va a ir planteando, a partir de ahora, día tras día.
Sin obviar ni olvidar jamás a las personas cuyas almas llevo enganchadas a la mía con ganchos de amor y cariño.

Sin dependencias, a menudo sin fuerzas, sin ganas a veces, sin maldad, sin odios, sin orgullo, sin pasado, sin rencores, sin resentimientos, sin temores,…

¿Hasta cuándo?
Hasta que, de nuevo, vuelva a recuperar totalmente la confianza en mí y en los demás.

Cuando confío plenamente en mí soy capaz de afrontar todo lo que me depara la vida, soy consciente de que mi destino está únicamente en mis manos y que mis proyectos y sueños están a mi alcance.
Mi confianza radica en la certeza de que cualquiera que sea el resultado, yo puedo afrontarlo, que no me derrumbo si las cosas no salen como hubiera querido.
A veces siento pena. Otras veces fastidio. Pero no abandono por ello.
Cuando tomo conciencia de todo esto, puedo afrontar casi todo lo que me propongo hacer en la vida.

Para confiar en los demás tendré que aprender a tener cuidado, pero tener cuidado no es lo mismo que desconfianza, ya que desconfiar por sistema es pagar un precio demasiado alto si lo que obtengo a cambio es evitar que alguna vez alguien me lastime. El precio que pagaría es condenarme a vivir con fantasmas, viendo malas intenciones a cada paso y, lo que es peor aún, terminaría convirtiéndome en alguien no confiable: como dudaría de que el otro cumpliera, sería yo el que finalmente no cumpliría lo pactado.

He tenido,... ¡y tendré!,... que curarme alguna herida de vez en cuando, pero se que a cambio me transformaré en una persona que vive y no en alguien que mira la vida pasar; en una persona con mirada franca y, sobre todo, en una persona en la que se pueda confiar porque se entrega, aun a riesgo de golpearse.

Con esfuerzo, con esperanza, con flexibilidad, con futuro, con generosidad, con humildad, con ilusiones, con lucha, con paciencia, con perdón, con presente, con riesgos, con sonrisas,…

¿Cómo?
Haciendo de la bondad y la honestidad mis banderas, los principios básicos de mi vida.

He de adoptar la bondad como mi forma de hacer y sentir habituales.
He de aprender a expresar la bondad que está ligada a lo más tierno e íntimo de mí mismo siempre, desterrando el que muchas veces no lo haga por temor a que me hagan sufrir, me ofendan, ridiculicen o manipulen.
He de desarrollar la honestidad como una de mis cualidades básicas.

Cuando no he sido honesto, he desacreditado una parte de mí mismo, me he dicho que tengo algo que ocultar, algo de que avergonzarme, que necesito engañar/engañarme para obtener un resultado que en realidad no merecía.
Cuando no he sido honesto conmigo mismo fue como si me rechazara tal y como soy, fue como si me maltratara a mí mismo, fue como si me sepultara en un mundo de inseguridad que me desacreditaba como persona.

La realidad es que cuando no adopto o no expreso mi bondad y no desarrollo mi honestidad es cuando sufro, porque dejo de ser cómo soy y quién soy.