martes, 17 de noviembre de 2009

Carpe diem

Puede que mi vida sea un constante desafío al destino,…

  • … Que no esté de acuerdo con los imposibles, luchando contra ellos hasta caer rendido,…
  • … Que esté demasiado acostumbrado a las locuras y a retar a lo racional,…
  • … Que me pase la vida bajándome de los trenes por tener un abrazo sincero,…
  • … Que mis sentimientos carezcan de cordura alguna,…
  • … Que mi pasión se mueva por impulsos y lo entregue todo por un instante de felicidad.

Y ahora, que intento aceptar la racionalidad,…

  • … Que discurro por ella,…
  • … Que convivo con la razón, juzgando lo que es mejor para un futuro,…
  • … Que intento ser consciente de la realidad,…

... ahora,... ¡ahora me siento más loco que nunca!


¿Cómo puedo conformarme con lo racional cuando mi yo retaría
mil veces al tiempo por un nuevo instante?
Cuando por ser racional desde el principio, me he encontrado con los finales.
Puede que, simplemente, deje hablar demasiado a mi corazón,
y éste sólo piense en desafiar a la razón.
Al fin y al cabo seguiré oponiéndome a las adversidades, combatiendo por vivir, por sentirme libre, por creer en lo que hago,…
Siempre desafiando a lo que se interponga entre mi felicidad y yo,…
… entregándolo todo por un sueño, aunque éste dure sólo un instante.
Y quizás, algún día, alguna loca irracional me quiera tanto
que se baje del tren por mí.


Mientras tanto…