martes, 18 de octubre de 2011

¿Más alto?

¡Perdón por mi atrevimiento de querer entrar así, casi de puntillas, en el reino de tu corazón y de tus sentidos!
¡Perdón por mi osadía de querer revolver así, sin palabras habladas, el cajón de tus sentimientos y de tus pensamientos!

Soy consciente de que,… 

... quizás, casi con toda seguridad, para ti, apenas soy alguien...
... acaso mi recuerdo en tu memoria es tan efímero como un suspiro,...
... quizás el reflejo de mi imagen en tus retinas es tan breve como un parpadeo,...
... acaso mis sentidos perduran en tus sentidos tanto como dura un latido,...
... quizás mi alma nunca conmovió a tu alma con caricias tan livianas como un roce.

Si he acertado con mis acaso y con mis quizás, te ruego que no tengas en consideración todo lo que a continuación voy a revelarte…

Conozco el dolor que se siente cuando amas a alguien y no eres correspondido.
También he sido siempre consciente de que amar a alguien nunca ha implicado que esa persona me correspondiera, por lo que jamás he esperado que lo hicieran.
Tan sólo me he limitado a intentar que el amor creciera en el corazón de esa persona, pero si no lo ha hecho, siempre me he sentido orgulloso de que, al menos, naciera y creciera en el mío.
Después, he esperado pacientemente que el tiempo fuera apagando poco a poco ese sentimiento.

Desde hace algún tiempo he aprendido a conocer el dolor que supone amarte y nunca encontrar el valor para decirte lo que siento.

Y ahora sólo sé…
… que maldigo los días que nos separan,…
… que bendigo los segundos que compartimos.

Sólo sé que guardo en el mismo lugar donde encontrarías mis sueños…
… el tiempo,…
… las miradas,…
… las palabras,..
… y las sonrisas…
… que me dedicas.

Y me quedo…
… con la paz con la que me inunda tu voz,…
… con la plenitud que me da sentirte cerca,…
… con cada vez que te echo de menos,…
… con cada vez que mi pensamiento te hace el amor,…
… con cada motivo que hace que crea en ti.