sábado, 27 de febrero de 2010

Ahora...

Ahora,…
Acompañado por…
… el silencio de la noche,…
… un teclado que me ayuda a ponerle palabras a mis pensamientos y a mis sentimientos,…
… una pequeña ventana que me permite visitar un universo lleno de planetas imaginarios.
… me vuelvo a encarar con mi pasado.

No puedo evitar recordar.
Vuelvo a abrir el cajón de todos los momentos que he vivido.
¡Buenos, malos y regulares!
Recuerdos que guardo en mi alma y en mi corazón y que acaban entremezclándose.
¡Mejores y peores!
Sentimientos adormecidos que vuelven a despertar mis sentidos.
¡Amor y dolor!

Ahora,…
Es como si una película pasara a gran velocidad por delante de mis ojos.
Y me doy cuenta de que es… ¡mi propia vida!
¡Cuántos errores cometidos!
¡Cuántos besos y caricias no dados ni recibidos!
¡Cuántas conversaciones y diálogos perdidos!
Por mi insensatez muchos de mis seres queridos han sufrido,…
… los arrastré a ese túnel sin luz,…
… a ese laberinto que era mi vida,…
… a la tristeza en que yo me hallaba sumido.
… tengo la sensación de que ya es tarde.

Ahora,…
Entonces,…
… nadie podía ayudarme,…
… ¡era mi dolor!
Entonces,…
… lo único que podía hacer era alejarme para lamerme las heridas.
… una intensa sensación se apodera de mi alma y de mi corazón.

Ahora,…
Entonces,…
… veía, impotente, cómo se escapaba de mi alma, de mi corazón y de mis sentidos
ese sentimiento noble, puro y sincero que un día llegué a sentir.
… añoro que alguien esté aquí, a mi lado, conmigo.

Ahora,…
Necesito que mis viejas emociones y mis recuerdos se los lleve un viento huracanado.
¡Lejos, muy lejos de mí!
… me miro en mi propio espejo y
veo en mis ojos esa tristeza que cada día trato de esconder.

Ahora, en mi soledad,...
… me pregunto qué cosas buenas puedo ofrecerles,…
… a quienes quiero y, además, me importan,…
… porque son lo único que me queda,…
… y no encuentro respuestas.

Ahora,…
… continúo merodeando por el universo de los sentimientos,…
… buscando sin buscar,…
… sintiéndome cada día que pasa más vacío y más frustrado.

Quizás mañana esté de nuevo encima de la ola.
Quizás me deje mecer por ella.